Anecdotas en la noche

Anecdotas en la noche

Aurora entra en su habitación y de repente la ventana se abre. Un viento gélido le golpea el cuerpo. Se acerca sobrecogida para cerrarla pero se detiene un momento a escuchar. ¿Qué es eso que se oye? Son susurros que al principio parecen indescifrables. Vienen de las casas vecinas, de la gente que vive en ellas. Son conversaciones que Aurora las empieza a distinguir. Es la hora de la cena y las familias se reúnen para terminar el día, contándose las anécdotas del trabajo, de la escuela, de lo que les ha sucedido.

El viento sigue entrando en la habitación pero a pesar de eso ella consigue centrarse en una conversación en particular que le llama la atención. Hablan algo de una broma. Una broma que le hicieron a una compañera en el trabajo. Pone toda su atención, allí quieta, de pie, escuchando curiosa asomada a la ventana. Tiene que concentrarse mucho para poder escucharlo bien ya que el viento le distorsiona las voces. Y esto es lo que oye:

“Hoy cuando llegué al trabajo me encontré con mis compañeros reunidos en la sala de descanso con una sonrisa traviesa en sus labios. Les pregunté qué estaban tramando y me dijeron que habían planeado gastarle una broma a Pilar, la secretaria, la que os digo siempre que es tan estirada. Les pregunté en qué consistía la broma y me explicaron que le habían instalado en el ordenador un programa que al poco rato de estar haciendo sus tareas, se apaga la pantalla y aparece de la nada una imagen con la máscara de “Scream” gritando. Nos fuimos cada uno a nuestro puesto y al rato entró Pilar que como es su costumbre, no saludó. Nosotros disimulábamos la risa mientras se dirigía a su mesa. Se sentó, se puso una coleta como es costumbre y encendió el ordenador. Supusimos que abrió el programa habitual (era lo que esperábamos todos claro) y nuestras miradas se fijaron en ella. De repente se oyó un grito que nos puso a todos en pie y a continuación como a cámara lenta vimos como Pilar caía hacia atrás en su silla, sonó un golpe sordo que retumbó en la oficina y sobrevino el silencio… Alrededor del cuerpo de Pilar, un charquito de sangre iba pintando todo de color rojo y…”

La ventana se cierra de golpe y a Aurora un escalofrío le recorre la espalda. El viento ya no cuenta más historias.